
Cuando era más pequeño, me contaron una historia infantil sobre las apariencias, relacionada con animales. Trataba de que un camaleón cambiaba de color como de comportamiento con cada persona que estaba, hasta que todos sus amigos se dieron cuenta de que era un falso y lo abandonaron. Con este pequeño relato intento explicar que nos debemos mostrar tal y como somos, sin importar lo que piensen los demás. También que no nos dejemos guiar por querer que sepan algo que no somos.
Interesante fábula. De todas maneras, aunque está bien planteada, se me ocurre que la frase de "sin importar lo que piensen los demás" habría que matizarla puesto que en ocasiones sí debemos tener en cuentan a los demás, no sea que terminemos siendo unos frekies o algo por el estilo.
ResponderEliminarPero si uno mismo es feliz no le debe importar lo que piensen los demás aparte eso se dice que son celos.
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